Nosotros, sus espejos

De las cosas que más me ha impresionado al tener hijos, es la fuerte influencia que tenemos en la vida de nuestros pequeños. 

Recuerdo cuando mi hija tenía alrededor de dos años, estábamos comiendo en un restaurante de adultos, una comida de adultos, una conversación de adultos, y ella, quien pacientemente nos esperó, a los pocos minutos se puso de pié y se fue a buscar a un niño en otra mesa. Los que comían conmigo me dijeron que tenía que "poner límites" que no debía permitir que ella se levantara. Esta situación me dio mucho que pensar ¿quién debe poner los límites? ¿quién se está "portando mal"? efectivamente, es ella la que está actuando como niña que es, y soy yo quien la está llevando a un sitio no adecuado para ella. Si en vez de comer en ese restaurante, comemos en un sitio de niños, con un parque, juegos y lápices para pintar mientras esperamos que llegue la comida, veréis lo bien que se porta mi niña, porque es SU lugar.

Tanto me ha dado para pensar esa situación, que cada vez que alguno de mis niños se pone difícil, miro que es lo que estoy haciendo mal, y ¿sabéis qué? siempre encuentro el motivo. Yo misma si me pongo nerviosa por algo, ellos lo detectan y también se ponen nerviosos.

La construcción del autoestima es fundamental en el desarrollo de las personas. No es lo mismo querer a un hijo que hacer que nuestro hijo se sienta querido. No es lo mismo estar en casa con nuestro hijo, que sentarnos a jugar a los coches con el, concentrados y entregados al juego, como el. Démosle tiempo de calidad, tiempo que le haga sentir especial, valorado y querido. de la misma manera que a nosotros no nos gusta cenar con alguien que esté leyendo el periódico, ellos notan si no estamos centrado en su actividad.

La tribu 2.0

Hasta hace algunos años, la crianza de los niños estaba bajo el cuidado de las tribus. Las familias se organizaban, y las mujeres ejercían de madre, de los propios y de los ajenos. Todos formaban parte de una gran familia.

Con el tiempo las cosas han cambiado, la familia se ha cerrado, tenemos pocos hijos, y muchas veces criamos lejos de nuestras familias de origen. Yo misma soy chilena, por motivos de estudio me trasladé a Madrid donde nacieron mis dos hijos, y ahora vivo en Zürich, cada vez más lejos de mi familia en Chile. Os puedo hablar desde mi experiencia que la soledad de la maternidad es aplastante. Nunca me he sentido tan invandida en mi privacidad y a la vez tan sola. Pero es así, te acostumbras a criar sin referentes, sin una mano que te acompañe en los momentos difíciles, es más, sin siquiera poder compartir los momentos felices.

Pero ha sido una gran sorpresa para mi encontrarme con una nueva forma de tribu, la tribu 2.0. Un espacio que no tiene horarios, que no te juzga si no puedes quedar poque estás agotada, siempre abierto, en el que te desahogas y recibes la compañía que necesitas. El primer referente para mi es Maternidad Instintiva, un foro donde participamos más de 1500 mamás, de todos los lugares del mundo, con unos lazos creados entre nosotras tremendos. Nos alegramos con las buenas noticias, y nos apoyamos en las más difíciles como lo fue hace poco la enfermedad de nuestra Simone.

Hablando de todo, hablando de nada

Hace mucho que no escribo en nuestro blog, y hoy gentilmente me lo recordó Xime, sin tener esa intención. Tengo mucho que compartir, vivencias que se acumulan en mi memoria  pero encuentro pocos recursos para plasmarlas de manera "legible" en este papel virtual, aunque haré el intento porque aprendí tantas cosas en estos meses!

Zoe dejó los pañales. Comenzamos el destete, habla hasta por los codos, en su idioma, y cada vez tengo más ganas de agrandar a mi familia.

Cuántas experiencias vividas desde el verano, cuántas lecciones semi-aprendidas, semi-recordadas, y muchas otras aún por capitalizar.
Cuántas rabietas vivimos, las de mi hija y las mías. Cuántos perdones nos pedimos, cuántas disculpas, y cuantos abrazos de reconciliación. Dulces abrazos, que borran instantáneamente lo que minutos anteriores parecía algo irreconciliable. Cuántos besos "mojados" recibí en mi mejilla que me hacían sentir la persona mejor maquillada de la sala, porque me maquillaba el amor, algo imposible de imitar por Estee Lauder.

Si pudiera describir lo aprendido podría decir que el proceso de dejar los pañales me enseñó que la naturaleza sigue su curso sin importar lo que uno desea, que no se puede forzar lo que aún no existe, y que mi misión era acompañar aunque por momentos pareciera querer cumplir el papel protagónico.

Me dí cuenta que la maternidad es algo que llevamos dentro todas las mujeres, y que lo descubrimos cuando finalmente lo somos, que sé que hacer aunque me sienta perdida si  permito escucharme, y que hablar delante de los niños como si no se enteraran no funciona. Se enteran y les faltamos el respeto.

Muchas cosas por contar, pocas palabras encuentro para hacerlo, pero volveré, lo prometo, y aunque mis reflexiones no ayuden a nadie, o si lo hagan, las necesito. Porque escribir es una manera de darse cuenta. Escribo y aprendo.

Hablando de todo pero sin hablar de nada.

Un abrazo

mamadezoe

¿Es la lactancia tu obligación como madre?

Este tema ha desencadenado un gran debate en Maternidad Instintiva, cargado de excelentes aportaciones y puntos de vista muy válidos.

Lo primero surge de que la obligación nunca es buena. Nada hecho por obligación será positivo. Nunca deberíamos de obligar ni a una madre ni a nadie ha hacer algo que no quiere. Podemos informar, asesorar, siempre y cuando nos pidan ayuda. Poner a disposición nuestra experiencia, pero nunca obligar. Es fundamental que entendamos que nuestra forma de vivir y de hacer las cosas ha sido lo mejor para nosotros AHORA, pero no tiene por qué serlo para el resto de las familias. Ni siquiera para nosotros mismos después de un tiempo.

La lactancia debería ser una decisión de la madre a conciencia. Hay una tremenda oferta de ayuda disponible; bibliografía, grupos de lactancia, asesoras y personal sanitario informado "correctamente". Hago hincapié en correctamente ya que en ocasiones dan instrucciones, y hasta amenazas, carentes de fundamentos que rayan en lo absurdo y obsoleto, información que es doblemente peligrosa, por venir de una persona que se ha ganado credibilidad, hacia otra que está abierta a hacer lo imposible por el bienestar de su pequeño hijo.

¿Por qué doy de mamar?

Este es de mi textos favoritos que circulan por la web, es del blog En minúsculas. Personalmente, no me canso de leerlo, y es que no he encontrado una mejor descripción de la relación construída entre madre e hijo a partir de esos momentos únicos. Espero que lo disfrutéis:
 
Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más san@ que otr@s o prevenga ciertas enfermedades en el futuro.

Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.

Yo doy de mamar porque desde que te concebí Zambra estoy enamorada de ti, porque 16 meses después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites.

Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía.

Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia).
 

Nunca es tarde

Tomo prestado este texto a Laura Gutman, del libro "Mujeres visibles, madres invisibles" porque me parece una invitación a reflexionar sobre nuestra crianza. Me llega muy profundamente, porque yo he cambiado radicalmente mi forma de pensar, actuar y criar, gracias a mis dos grandes maestros. Y creo que no hay nadie más convencido que un convertido, y yo confié, en que no era tarde.

Nunca es tarde

Un día cualquiera aparece un maestro, un libro, un amigo o un pensamiento que cambia el curso de nuestras arraigadas creencias. Dentro de ese viraje personal, lo que hemos hecho con nuestros hijos ya no nos gusta. Hoy no haríamos lo mismo. Nosotros hemos cambiado. Pero lo que no podemos cambiar es el pasado. 

Pues bien, llegó el momento de reconocer que ya no nos cabe en nuestro ser interior una modalidad antigua, basada en el prejuicio o el miedo. Tal vez hemos sido demasiado exigentes con nuestros niños, creyendo que hacíamos lo correcto pero alejados de nuestros sentimientos amorosos. Quizás los hemos maltratado sutilmente. Les hemos mentido y hoy son poco confiados. Hemos menospreciado sus sentimientos. Hemos exigido obediencia y nos han respondido con rebeldía. Hemos hecho oídos sordos a sus reclamos y ahora ellos no nos escuchan a nosotros.


Pedir perdón

Es muy habitual ver entre padres, cuando sus niños se pelean, obligarles a pedir perdón, o que llamen guapa/o, acaricien a la víctima o una serie de imposiciones que poco tienen que ver con la voluntad de los pequeños protagonistas del conflicto.

Esto me hace pensar ¿los papás decimos que pidan perdón para quedar bien con los otros papás? ¿para que aprendan a pedir perdón? ¿como castigo?. Lo siento, pero cualquiera de las tres alternativas me parece por decir lo menos, contraproducentes.

- Nuestros niños no son nuestra herramienta de comunicación, y como tales, no les podemos obligar a pedir perdón con el fin de quitarnos la culpa de que nuestro niño le ha hecho daño al otro.

- ¿Se puede aprender a pedir perdón? en mi experiencia, me parece que si enseñamos este tipo de cosas, se vuelven algo automático; "hago daño/pido perdón, quedo automáticamente exculpado, y repito cuántas veces haga falta, total, puedo pedir perdón". Así, las disculpas se vuelven palabras vacías.. no hay un verdadero arrepentimiento, y sobretodo, reales intenciones de no volver a hacerlo.

- Y sobre el castigo, hemos sabido que no conducen a nada positivo. No nos hacen aprender que nuestra conducta está equivocada, sino, que si hago tal o cual cosa, hay consecuencias. Por eso, mejor las hago cuando nadie me ve. Yo misma, no robo no porque me pueden pillar, no robo porque no está bien hacerlo, porque detrás de cada objeto, está el trabajo de las personas que merecen su retribución por ello.


Simone ¡sí o sí!

Quiero dedicar un espacio de este blog para apoyar a nuestra querida amiga y compañera de blog, Odisea, que tiene a su pequeña bebé de tres meses ingresada hace ya casi un mes debido a un virus intestinal que se ha complicado.

Quiero destacar la entereza con que una familia y especialmente una madre, son capaces de adaptarse a las situaciones más adversas; una pequeña que ha sido amamantada a demanda, porteada, que su madre colechaba con ella, de pronto ha cambiado todo ese contacto por unas frías máquinas, y se ha acostumbrado a dormir así, con la compañía de la voz de su madre.. y aún así la peque sonríe agradecida de tenerla. Como bien dice nuestra compañera, esas máquinas son su salvación.

Nuestra gran amiga nos relata a diario en el foro, con una poesía y un sentimiento el día a día tan seco y a veces deseperante que vive.

Y como no destacar la unión de madres en distintas partes del mundo, a través de Maternidad Instintiva, que una vez más nos hemos detenido a esperar las noticias diarias de la evolución de la pequeña, centrándonos en ser una una mano y un oido para su madre.

Muchas gracias por compartir con nosotras tu día a día, por dejar que te acompañemos en este renacer de Simone, y por sobretodo, nuestros deseos puestos en que todo pase rápido, y el ingreso quede en un triste recuerdo que os ha ayudado a uniros más, si cabe.

Un fuerte abrazo

El daño ya está hecho

El pasado jueves tuve la oportunidad de ir a manifestarme a la sede del IMMF de Madrid para apoyar a Habiba y presionar para que por fin le devuelvan a su pequeña hija. Lo cierto es que a más antecedentes tengo del caso, más crece el sentimiento de que detrás de todo hay racismo, humillación, y por sobretodo, mucha ignorancia.

El IMMF ha decidido -con el fin de mantener la lactancia materna- encuentros de 1 hora a la semana entre madre e hija ¿a quién pretenden tomarle el pelo? ¿qué lactancia, es más, qué relación entre madre e hija se puede gestar con una hora a la semana? en una niña, de 15 meses, el pleno desarrollo de la angustia de separación, basta cinco minutos sin ver a su mamá para que su mundo se desmorone, y ellos pretenden que se cree un vínculo afectivo con una hora a la semana... es lo más triste.

Justamente en el primer encuentro que tuvieron, la pequeña no reconoció a su madre. Prueba de lo anteriormente dicho.

¡Todos somos Habiba!

Desde maternidad consciente, este punto de encuentro de tres mamás que sabemos lo que es criar a un niño pequeño, que respetamos sus necesidades, que amamantamos a demanda y que somos incapaces de imaginar el tremendo dolor que significa a una madre separarse de su hijita de 15 meses, y mucho menos aún somos capaces de ponernos en la piel de ese bebé a quien se le ha arrancado la única referencia en su vida, que es su madre, queríamos expresar el apoyo a todas las movilizaciones que se han creado a raíz de la injusta separación de esta madre con su hija.

Por eso, queremos hacer eco de la campaña de ¡todos somos Habiba! porque lo que ha sucedido no es solo un atentado contra los derechos del niño y humanos, es una auténtica barbaridad que ocurre en pleno siglo XXI en manos de gente desinformada y prejuiciosa con respecto a las necesidades infantiles.

¿Sé yo, que ni siquiera conozco a la madre y mucho menos a la hija, lo que esta nena necesita? cada niño es un mundo, cada madre es un mundo, y si la nena pedía pecho es simplemente eso lo que necesita, mamá. Y si mamá está dispuesta ¿por qué no?.