El daño ya está hecho

El pasado jueves tuve la oportunidad de ir a manifestarme a la sede del IMMF de Madrid para apoyar a Habiba y presionar para que por fin le devuelvan a su pequeña hija. Lo cierto es que a más antecedentes tengo del caso, más crece el sentimiento de que detrás de todo hay racismo, humillación, y por sobretodo, mucha ignorancia.

El IMMF ha decidido -con el fin de mantener la lactancia materna- encuentros de 1 hora a la semana entre madre e hija ¿a quién pretenden tomarle el pelo? ¿qué lactancia, es más, qué relación entre madre e hija se puede gestar con una hora a la semana? en una niña, de 15 meses, el pleno desarrollo de la angustia de separación, basta cinco minutos sin ver a su mamá para que su mundo se desmorone, y ellos pretenden que se cree un vínculo afectivo con una hora a la semana... es lo más triste.

Justamente en el primer encuentro que tuvieron, la pequeña no reconoció a su madre. Prueba de lo anteriormente dicho.

¡Todos somos Habiba!

Desde maternidad consciente, este punto de encuentro de tres mamás que sabemos lo que es criar a un niño pequeño, que respetamos sus necesidades, que amamantamos a demanda y que somos incapaces de imaginar el tremendo dolor que significa a una madre separarse de su hijita de 15 meses, y mucho menos aún somos capaces de ponernos en la piel de ese bebé a quien se le ha arrancado la única referencia en su vida, que es su madre, queríamos expresar el apoyo a todas las movilizaciones que se han creado a raíz de la injusta separación de esta madre con su hija.

Por eso, queremos hacer eco de la campaña de ¡todos somos Habiba! porque lo que ha sucedido no es solo un atentado contra los derechos del niño y humanos, es una auténtica barbaridad que ocurre en pleno siglo XXI en manos de gente desinformada y prejuiciosa con respecto a las necesidades infantiles.

¿Sé yo, que ni siquiera conozco a la madre y mucho menos a la hija, lo que esta nena necesita? cada niño es un mundo, cada madre es un mundo, y si la nena pedía pecho es simplemente eso lo que necesita, mamá. Y si mamá está dispuesta ¿por qué no?.


Los objetos de transición

Recuerdo cuando estaba embarazada de mi primera hija, por ahí por la semana 35 empecé a hacer acopio de una tremenda cantidad de artilugios como biberones, chupetes, mantitas, intercomunicadores... y ¿sabéis que utilicé de todo eso? nada, ahí los tengo, algunos en su caja todavía.

Estoy segura de que al igual que para los laboratorios la leche de fórmula, los objetos de apego o de transición son un invento industrial con el simple objetivo de vender; son también conocidos como los objetos de consuelo, y en la definición caben desde los tradicionales peluches, hasta los más evolucionados como la manta que simula el abrazo de mamá o el osito que tiene el sonido de los latidos del corazón de mamá.

Si así de vital es la presencia de los sustitutos de mamá para un bebé, necesarios y asumidos por la sociedad. Entonces ¿Por qué no asumimos que lo que el bebé necesita de verdad es a MAMÁ?